Por mi supuesto tercio superior en la universidad mis padres me regalaron un viaje a Barcelona, ciudad por la cual sentía una fascinación, por todo lo que leía y escuchaba de ella por parte de mis padres y que moría de ganas por conocer; a esto, el poder ver a mis padres luego de 7 años y pico, catapultó mis ansias por ese viaje a niveles estratosféricos. Preparé maletas desde el momento en que colgué el teléfono luego de saber del invaluable presente que mis padres me daban, planifiqué con un mapa de la ciudad las vistas a cada lugar turístico con fechas y horarios, y por supuesto, como iba en verano, un día a orillas del mar mediterráneo y de comida mediterránea en la barceloneta. Pase dos hermosos meses en la ciudad, conocí a mucha gente, amigos de mis padres, que tenían diferentes nacionalidades, desde una pareja gay de Argentina hasta una familia turca que tenía una tienda de recuerdos en El Barrio Gótico. Viví mis noches en plaza Cataluña, por la cercanía a donde residían mis padres; caminaba libremente en la rambla hasta llegar a la barceloneta, me endeudé en El Corte Inglés, recorrí el mundo de Gaudí pensando que era la mas grande maravilla arquitectónica que podría ver en mi vida y al final, previa fiesta de despedida regresé a Perú. Lo mas maravilloso fue que la amistad con los amigos de mis padres duró por muchos años, mediante Facebook, video llamadas o cuanto artilugio cibernético estuviera de moda en esos momentos. Recibí visita de los esposos turcos a los cuales invité para que conocieran Perú, y una visita relámpago de los argentinos al ir de paso hacia su país natal. Era extraño, todos eran de la edad de mis padres, pero los consideraba como mis contemporáneos por la frescura y juventud de sus personalidades, y no exagero al decir que llegue a quererlos como los mejores amigos que nunca tuve acá (salvo las dos locas de mis compinches).
Hoy se cumple el día 20 de la cuarentena en Perú. Hoy llame a mis padres preocupada. Hoy España es el segundo país del mundo con más de 11700 muertes por coronavirus y un promedio de 125000 infectados. A Dios gracias mis padres se encuentran bien. Hoy me enteré que mis amigos, con los que hable por zoom por última vez hace una semana, sucumbieron ante esta terrible enfermedad. Hoy me toca llorar, de rabia, de impotencia, de pena. Hoy me toca gritar «Jódete coronavirus, que te den por culo, me recago en tu Puta madre».